La publicidad no está exenta de aportar soluciones a los nuevos retos sociales. No sólo a través de sus mensajes sino en los propios soportes. Por ejemplo, los soportes de exterior y vitrinas muchas veces son auténticas máquinas de consumo de energía en lugares en los que no es necesario iluminar la publicidad -los responsables de ventas de JC Decaux dirían que los posters con luz tienen mejores resultados incluso en entornos iluminados. Aeropuertos o estaciones de tren o metro están plagados de cartelería iluminada. Pero los andenes y pasillos en los que se encuentran ya están iluminados de por si. En los espacios publicitarios gestionados por entidades públicas se debería exigir la aplicación de buenas prácticas para minimizar el impacto de esta clase de soportes.
Sería igualmente sencillo poner vitrinas con posters pegados con imanes como ya se hace en algunas ciudades europeas y como mucho iluminadas por un fluorescente superior. Entiendo que esto a JCDecaux, Wall y otros vendedores de publicidad/mobiliario-urbano, les puede suponer un problema con su modelo de negocio, cada vez más orientado a los paneles motorizados o los completamente digitales, que son con mucho los mas bestias en consumo. No me estoy refiriendo a lo que se pueda hacer en el entorno de las empresas privadas en el espacio privado (ya he visto máquinas de tabaco en bares que incluyen paneles digitales interactivos con publicidad), sino al ámbito de lo público que es el que ha de marcar el ejemplo para el serctor privado.

Soportes publicitarios con impacto medioambiental en el ámbito de las infraestructuras públicas.
Es difícil encontrar una gran empresa que hoy en día no tenga un programa mendioambiental. Pero lo que cuesta distinguir es las empresas que hacen de ese programa algo visible a la ciudadanía, contribuyendo con ello a la concienciación social e incitando a otras empresas a perseguir el objetivo común de hacer algo al respecto de los problemas medioambientales que existen hoy día.
Ahí queda la propuesta, fácil y viable a poco que alguien lo quiera.
Por otro lado estaba pensando en esos carteles que hay al lado de
Bryant Park en Manhatttan, en los que un gran cartel luminoso va haciendo recuento en tiempo real del aumento de la deuda estadounidense.

Pensaba que estaría bien proponer a Greenpeace una campaña permanente con un panel parecido en un lugar de mucha visibilidad, como Plaza de Cataluña en Barcelona, contando diariamente los niveles de contaminación en el aire, en el agua, y emisiones de CO2 de la ciudad. Como
watchdogs, uno de los roles de las ONGs medioambientales en la de información y concienciación. Me parece una campaña sencilla y efectiva, pese a que
Turisme de Barcelona lo pudiera considerar inapropiado. Para no soliviantar al vecino se podría poner qué porcentaje de sus impuestos se está empleando cada día en mejorar esta situación aunque puede que esa cifra no sea muy alta y vaya, que no consuele mucho y atice la discordia. Tengo que hablar con Greenpeace, a ver qué dicen.